Estás detrás del vidrio, mirando abajo, mirando el suelo humedecido de la grasa de automóvil.
Las cortinas se cierran y vas cayendo contra el vidrio, cansado. No vas solo a caer, hay dos voces que susurran a tus oídos.
Regresas al suelo y cierras el libro, miras al reloj, das un breve suspiro. Piensas en ella. Caes de nuevo y tocas el vidrio, cansado.
No comments:
Post a Comment