Hay muchas bonitas pero sólo una Groenlandia. Te imagino de frente, arqueando el portal, de abajo a arriba, perdonando mis ojos y su drenar.
Todos temblamos en Groenlandia, pero yo brillo también. Yo brillo con la luz de haber perdido peso sobre tu fuerte guarida.
Tus puertas grandes simpatizan con las mías y no soy más, sólo insisto, sólo caigo y entro rodando.
Vamos a destruirnos de a pocos, tocando los vacíos y llenándonos de toda esta energía contenida, de este deseo absurdo; esta impotencia tonta y aquella resignación absoluta.
Vamos a jugar como se tenga que jugar, vale?